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martes, 15 de mayo de 2018


TEJA PAJARERA, REMATE DE TEJADO


Paseando por nuestras calles, y especialmente en los pueblos, podemos ver en los extremos de los tejados, ya se trate de a dos aguas, a tres o a cuatro, que en los extremos del caballete, o fila maciza de teja que cierra los faldones en su parte alta, hay una pieza de teja singular, de diferentes formas, que remata el vértice y personaliza, adorna e identifica a su autor a modo de firma.

Preguntando a muchos de los albañiles de mayor edad, todos coinciden en apreciar que es una manera de terminar el tejado, como autor, por parte del oficial que lo ejecuta, de una forma visible desde el suelo.  Así, cada alarife tiende a hacer una figura distinta, algunos parecidos, imitando el realizado por sus ascendientes, y otros muy distintos para distinguir, con cariño, y cierta elegancia, el tejado,  como lo haría una flor en la pamela, o  una pluma en un sombrero   de una mujer u hombre.




Casi siempre realizados con fragmentos de la propia teja  árabe, cortada con tenaza o alicate, o en la actualidad con máquina radial eléctrica, permitiendo ésta mayor virtuosismo y complejidad en sus formas. La más común es un fragmento de teja  insertado en el mortero que hace macizo el extremo de la pieza del caballete, apretando el mortero, reduciendo la posibilidad de que se fisure, ocultando el color pajizo o gris del mortero que destaca en exceso en el conjunto de la cubierta. Curvada hacia arriba, permite que las aves se posen sobre ellas. Pájaros comunes en estos entornos, gorriones, pardales, palomas, tordos, aviones, incluso las cada día más escasas golondrinas, conformando escenas de gran fotogenia.

Otras formas menos comunes pero también abundantes son la lengua de serpiente. El fragmento de teja se divide en su extremo exterior como lo hace el de una serpiente bífida. Otro remate está formado por dos fragmentos semejantes de teja unidos por su zona cóncava, generando un óvalo apuntado, elevado su extremo exterior simulando un ave o medio corazón.  Más complejos se construyen remates con dos tejas contrapuestas generando un hueco entre ellas, visible desde la calle, desde donde sale la lengua de la serpiente, cortando los lados de la teja superior simulando sus ojos. Este remate nos recuerda las figuras de animales de los tejados chinos.


Formas más complejas como torres a modo de castillo de naipes son ejecutadas sobre la cumbrera, estilizando su aspecto. Pero si queremos remontarnos a la antigüedad tenemos que recordar las antefijas de los templos clásicos griegos y romanos, que adornaban los aleros y hastiales, incluso las acróteras, pedestal que permitía colocar estatuas, ambos para ornamental y realzar las cubiertas, y con ellas los bellos templos. 

Sirva este comentario para elogiar el cuidado, cariño y gusto que estos albañiles ponen en estos remates y que manifiestan con ellos el concedido a toda la cubierta.
Añado algunas de las piezas de remate diseñadas en las últimas décadas y que sustituyen a estos artesanales, delicados y artísticos remates.
 






Fotografías del autor, la red, y de catálogos de fabricantes. Mazarrón. La Oliva y Jorge Fernández.

sábado, 17 de marzo de 2018

FACHADAS, ALEROS E IMPOSTAS DE LADRILLO EN SANZOLES

 Calle El Caño



En proceso de desaparición, queremos recordar la rica y apreciable arquitectura de ladrillo que se conserva en las Tierras del Vino y de Toro. Además de la piedra arenisca, con la que se levantaron los edificios más destacados, predominan en la zona las fachadas de ladrillo, representan una parte importante de la mejor arquitectura. En muchos casos se combina con una planta inferior de piedra, reservando la superior, más vistosa, para el ladrillo. Existen infinitas variaciones, a la hora de colocar las sucesivas hiladas de ladrillos, con los matices de corridas, dentadas, arpadas, situándose enrasadas, rehundidas o resaltadas respecto del haz del paramento, pudiendo adquirir las impostas, cornisas… un determinado vuelo mediante la suma creciente de saledizo de hiladas  con los ladrillos en distintas posiciones [1].
 Calle Zamora

Los aleros realizados por la superposición de hiladas a tizón, corridas, dentadas, también a tizón o soga, a serreta o a corriente, a sardinel tumbado o en vertical, rectos o dentellados, arpadas o triscadas, con la combinación de todas estas diferentes posiciones, y la creatividad del maestro de obras, conseguían realizar fachadas ornamentadas  destacadas que manifiestan la importancia de sus ocupantes. 

Observamos impostas que simulan cenefas o triglifos y metopas, paneles de rombos, pero sobre todo destacan las cornisas. El vuelo sucesivo de unas piezas sobre otras para aumentar el saliente del alero, es realizado con originalidad e ingenio, consiguiendo que los livianos tejados se vean más gruesos y pronunciados al frente, rematando la parte superior de la fachada con un ritmo de luces y sombras singular. En los muros y algunos aleros encontramos un trabajo del ladrillo que nos habla de la influencia del arte mudéjar[2].

                    Calle La Mañana

Aunque se recogen solo algunas, las más llamativas, son predominantes entre las construcciones tradicionales, y suponen una muestra más de la riqueza constructiva y arquitectónica que se conserva, así como en otros pueblos limítrofes como Moraleja o Venialbo, que deberíamos apreciar y mantener, incluso repetir cuando proceda, como lo ha hecho el Ayuntamiento de Sanzoles, en el muro de la fuente del Caño,  recientemente reconstruido, y en el que se mantenía bajo los enfoscados una fábrica de ladrillo macizo tradicional de esta tierra. 
Añadimos algunas imágenes de estos trabajos cuidados, realizados casi todos en el siglo XIX, y que manifiestan la riqueza y saber hacer de sus habitantes y maestros. Algunos ejemplos encalados o deteriorados se mantienen incluso sobre muros de barro en perfecto estado a pesar de su edad.
  
                                       Callejón calle El Caño

 Calle La Mañana
Traviesa de c. La Mañana
 Edificios contiguos, traviesa c. La Mañana
Calle La Presa
 Calle La Presa

Carretera de Zamora





Calle de La Mañana

 Ctra Zamora 

Calle La Mañana

Dehesa de Valdemimbre


 El Caño antes de la reconstrucción


                           El Caño actualmente
                            Calle Zamora  



[1] ADELL ARGUILES, José María. Arquitectura de ladrillo del siglo XIX. Técnica y forma. ETSA de Madrid. Fundación Universidad-Empresa, 2ª edición, 1987.

[2] PONGA MAYO, Juan Carlos, y RODRÍGUEZ  RODRÍGUEZ, Mª Araceli. Arquitectura Popular en las Comarcas de Castilla y León. Junta de Castilla y León. Consejería de Cultura y Turismo, Valladolid, 2003.

Fotos del autor.

viernes, 22 de diciembre de 2017

EL POTRO DE SANZOLES


Empleado por los vecinos para poder trabajar atendiendo a algunas operaciones con el ganado, Sanzoles también tenía no uno sino dos potros, el del pueblo, en la proximidad de la Revuelta del Manco, donde actualmente se encuentra la báscula para los cerdos, y el otro en la dehesa de Valdemimbre, junto a la calle principal y uno de los edificios más grandes utilizado en la actualidad como almacén de grano. 
Foto 1. Un joven del pueblo posando en el potro

Aunque sencillos y de aspecto poco robusto, su construcción con maderas recias del entorno, cumplían su función. El de Sanzoles estaba además anclado al terreno con dos fragmentos de vía del tren, hormigonadas en su parte inferior y atornilladas a los palos verticales para fijar con mayor rigidez la zona delantera, donde van las manos de los animales, como llamaban algunos mayores a las extremidades anteriores. Se puede en ambos casos ver el yugo, que sujetaba la cabeza del animal por su nuca, una barra de hierro que fijaba los palos en su extremo superior, y los palos longitudinales, que unían los pies derechos , el inferior era giratorio con un gancho de forja para ser usado como torno llamado rodillo, y levantar al animal por la barriga con las cinchas, suspendiéndolo para evitar que hiciera fuerza con sus pezuñas en el suelo. El uso fundamental era el herraje de las vacas, bueyes y caballerías, burros, mulas o caballos que requerían ser sujetados. También me han contado que era empleado por el veterinario o su mancebo para labores sanitarias, (en Sanzoles lo fue muchos años el Sr. Pablo Amores, también herraba los animales). Aunque nunca tuve la oportunidad de ver un animal dentro, creo que podemos imaginar con algunas otras fotografías su función.




Foto 2. Otra instantánea de una joven que nos permite ver la parte anterior.
Foto 3. Vecinos ante el potro de la dehesa de Valdemimbre. 

Foto 4. No sabemos el lugar, pero podemos ver a dos hombre herrando una vaca, la colocación de la mano y las correas permiten sujetar y perder pie al animal para no hacerle daño.

Foto 5. Un potro de un pueblo de León. Losilla.

La estructura básica de un potro, en todo el territorio nacional, es de cuatro pies derechos, (en esta zona de madera, muy robustos), y otras cuatro barras horizontales, dos a cada lado, siendo la inferior preferentemente giratoria, también denominados apoyamanos por permitir sujetar en una posición alta las extremidades.En zonas donde se dispone de granito, como en Salamanca, los pies derechos eran de piedra, más pesados y robustos. La anterior con un yugo de mejor o peor labra, también tenía nombres como camellón o ublo, y la posterior abierta para introducir al animal. La anchura de los potros es variable, en las zonas donde se herraban grandes bueyes llegan a tener más de un metro de amplitud, la altura también variable, pensada para poder trabajar con caballos y yeguas de gran porte.

Era también un lugar de reunión, de quedada, como se dice ahora, con gran visibilidad de la parte baja del término, Las Contiendas, Las Llaves o el teso del Viso, además de una de las mejores estampas del pueblo desde el lado norte, que no existe en cuanto accedemos a la carretera. Cuando empiezan a aparecer las cámaras fotográficas particulares, son muchos los que se inmortalizan en este artilugio, que con la llegada de los tractores, y la desaparición de los animales de tiro para labores en el campo, dejó de ser necesario, sin mantenimiento y finalmente eliminado del paisaje.


Son muchos los pueblos que en la actualidad han restaurado y mantenido los potros como elementos singulares y representativos de las de las labores tradicionales en el mundo rural como era curar o renovar las herraduras. Han pasado de ser utilitarios a escultóricos, traemos alguna fotografía recogida de la red o tomadas por nosotros, que permitirán a los mayores recordarlo, y a los jóvenes entender mejor este artilugio.

Foto 6. Potro de Palencia de Negrilla, Salamanca, restaurado y colocado en un jardín.

Foto 7. Potro de San Miguel de Valero, Salamanca, destruido y en peligro de desaparición.



Fotografías 1,2, y 4 de la red. Foto 3 cedida por el propietario. Fotos 5,6 y 7 del autor.

Sanzoles  22 de diciembre de 2017


martes, 13 de diciembre de 2016

EL ZANGARRÓN DE SANZOLES.  COLOR MOVIMIENTO Y FORMA.

Cuando llega la navidad en Sanzoles, además de las celebraciones y fiestas propias de estas fechas, irrumpe el Zangarrón. Figura rodeada de tradición, historia  aún sin aclarar pero que posee una riqueza en otros aspectos que pretendemos aquí recordar. Personaje envuelto en un gran colorido, predominando las cintas de la cabeza pero todo él envuelto en ropajes llamativos, desde el palo que soporta las vejigas, pasando por el mandil hasta las borlas, todo ello con abundante variedad de texturas, lanas, paño, cuero, colores llamativos que contrastan a su paso sobre los tonos terrosos o grises de las paredes y suelos de la calles por donde pasa.
Con la dificultad que entraña obtener una buena fotografía del Zangarrón de Sanzoles y los danzantes cuando están corriendo y bailando, esta imagen es la que tiene mayor vida y carácter, son figuras que se mueven, que agitan el vergajo, las cintas o las castañuelas, es una fiesta de acción en la que podemos capturar escenas de una coreografía de tremenda plástica, donde fluyen bailes y carreras, sumergidos entre la gente, provocando y defendiendo el orden y las filas, recorriendo las calles ensanchado y  y estrechando, adaptándose a cada una de ellas. El Zangarrón de Sanzoles es un personaje de gran dinamismo, donde la pose estática es la excepción.

La forma de esta figura es también sorprendente. Cuando realizamos un dibujo  con detalles observamos su gran cabeza, sus cintas de colores que cubren la espalda hasta la cintura y se apoyan sobre los cencerros, su rostro, cejas, bigote, barbilla, botas, calcetines, y todos aquellos elementos que junto con el vergajo o las vejigas modelan el contorno del intérprete de forma pronunciada, de luces y sombras, planos y pliegues, sorprendente y llamativa, muchos detalles que pasan a la carrera y no dejan de moverse, requieren de gran atención para ser apreciados por el visitante. La juventud, agilidad y entrenamiento del quinto que se oculta bajo el traje colabora en la agitación de un traje realizado con una manta de cuadros, borlas, brazos y piernas que impulsan giran y frenan, acciones sin coreografía predeterminada, una tradición en la que podemos descubrir multitud de aspectos propios de la plástica, la danza y la música, pero esto daría para otros párrafos.

Felicitación a los quintos que realizarán la función este año que colaboran en su conocimiento, difusión, riqueza, disfrute y manteniendo un patrimonio intangible que aporta a la población local, al pueblo, a la provincia y a la comunidad un elemento cultural singular destacado que debemos cuidar. La preparación, los ensayos y la organización en equipo, imprime a los jóvenes una responsabilidad, rasgo de madurez y labor apreciada por su entorno con aspectos artísticos más allá de los puramente festivos.

Felices fiestas.

Dibujos de los años 2009 y 2011 del autor.

martes, 8 de marzo de 2016

LOS REVOCOS DECORADOS Y ESGRAFIADOS


LAS FACHADAS. ROSTRO DE LOS EDIFICIOS.

 Rua de los Notarios. Zamora.

En las visitas a  las ciudades de Castilla y León y otras muchas de la Península nos encontramos con edificios revocados con decoración trazada en bajo relieve de gran valor decorativo. Muros levantados con materiales no aptos para ser vistos como el tapial, los adobes, las mamposterías o combinaciones diversas de ellos, producto de múltiples obras de reparación, reforma o ampliación, terminan revocados con morteros de cal, y su lento fraguado permite la ejecución de trabajos gráficos que personalizan los muros y enriquecen las calles de los cascos urbanos de las ciudades o municipios. No sólo los edificios de piedra o ladrillo rústico son hermosos y dignos de admiración, éstos otros compiten en belleza, complementan y colaboran en la configuración de los cascos históricos.

Si alguno está interesado en conocer cómo se realizan estos revocos decorativos y esgrafiados dejo un enlace en el que podéis descargar un trabajo reciente sobre estos revestimientos en la ciudad de Salamanca.

Espero que a los curiosos de la construcción les guste.



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Los revocos decorados y esgrafiados: el caso de la ciudad de Salamanca

Título:Los revocos decorados y esgrafiados: el caso de la ciudad de Salamanca
Autor:Puga Oribe, Luis
Resumen: [ES]El trabajo estudia la utilización de los tradicionales revestimientos de mortero en la decoración exterior de las edificaciones de la ciudad de Salamanca. Analiza los materiales, técnicas y motivos y los compara con los desarrollados en otras regiones españolas. Examinando diversas fuentes gráficas, planos y fotografías realiza un breve inventario de los revocos más representativos.
[EN]The paper studies the use of the traditional mortar coverings on the outside decorating of some buildings in the city of Salamanca (Spain). It analyzes the materials, the techniques and he patterns and compares them with those developed in other Spanish regions. By examining several graphical sources, plans and photographs it makes a brief inventory of the most representative ones.
Descripción:Trabajo de Fin de Máster en Estudios avanzados en historia del arte. Curso
URI:http://hdl.handle.net/10366/125842
Fecha:2013-06

miércoles, 15 de julio de 2015

EL ARADO. ÚTILES Y VOCES QUE SE OLVIDAN.

EL ARADO. ÚTILES Y VOCES QUE SE OLVIDAN.


Una herramienta fundamental en la agricultura que llegó desde la antigüedad al hacerse el hombre sedentario y agricultor,  aprendiendo a domesticar animales de tiro. El arado Era un símbolo de paz en el Antiguo Testamento, asociado a la fertilidad masculina, el arado penetra la femenina tierra. Por este mismo motivo los nómada consideraban una afrenta romper la integridad de la madre tierra. El yugo por otra parte ha sido considerado símbolo de la opresión. Los romanos humillaban a los ejércitos derrotados a pasar bajo el yugo. La tierra es la fecundidad el sustento y la protección.

Con la mecanización han desaparecido de los campos y de las calles aquellos arados de madera y forja que eran tirados por mulas y burros sobre todo. Para poder escribir esta entrada he recurrido a fotografiar un arado a pequeña escala, realizado con gran exquisitez por el artesano del pueblo autodidacta Félix Prada, que en sus obras demuestra capacidad de observación, dado que no he encontrado ningún otro arado completo. Son utilizados para decorar merenderos o patios sin ningún mantenimiento y muy deteriorados e incompletos.

Una riqueza cultural rural es el idioma y en él se incluyen infinidad de términos que pueden desaparecer con la herramienta. Aprovechamos estas líneas para recordar la forma, partes y lenguaje asociado al arado de tipo romano más empleado en el entorno.

Por orden de tamaño la pieza más importante es el timón, el palo que sale del arado hacia los animales uniéndolo al yugo. En la parte anterior se colocaba una goma, rueda de coche o trozo de albarca para poder arrastrarlo por el suelo sin que se deteriorara colgado invertido entre las cabezas de los animales para ir y volver a casa haciendo un ruido ensordecedor en las calles encantadas. En la parte posterior del timón dispone de pequeños rebajes para colocar unas bridas de hierro forjado llamadas vilortas, ovaladas que se aseguran a las dos piezas de madera y une mediante Cuñas, y cuando es necesario variar el ángulo la reja para que entre en la tierra más o menos, se utiliza una cuña intermedia  llamada allanadera. La siguiente pieza es la cama, unida al timón baja hasta la zona que apoya en el suelo y dispone de un ojal o  alambrera donde entran y se sujetan otras piezas. La cama en este caso es de madera de encina como había muchos, por ser la madera más dura y resistente en una pieza quebrada. También abundaban los arados con la cama de hierro forjado.  De la cama sale hacia atrás la mancera, pieza que parte de centro del arado y se fija mediante una cuña  o pescuño de tamaño importante que sujeta a su vez la reja sobre una madera inferior, el dental. La tarabilla o telera es el pasador que une en la parte inferior la cama con el dental y también podía ser de madera de encina o de hierro, de calibre importante para soportar el mayor esfuerzo del arado. La parte más llamativa de la mancera es la manilla que tenía tallas y formas diversas para diferenciar los arados de los distintos constructores y propietarios.  Mediante el afloje y apriete de la cuña se podía desmontar y sacar la reja para aguzarla, el mayor o menor afilado produce distintas labores y castigo o alivia el trabajo de los animales.

Del dental salen unas piezas a modo de clavos hacia fuera, los orejeros, que eran metálicos o de madera de encina que ayudaba a derribar los terrones, voltearlos y hacer más ancho el surco. El trobejo es la parte posterior del dental que sirve para pisar sobre él y ayudar a que se hinque el arado, del mismo modo que con la mancera se levanta y alivia si se clava en exceso. La pieza de hierro que atraviesa la cama y el dental es el clavo, evita que se pueda abrir en exceso el arado dándole la triangulación y rigidez necesaria al conjunto. El clavo en la parte inferior del dental, lleva la caña, otra pieza de hierro que evita el desgaste excesivo y se sujeta con el clavo con cabeza enrasada para impedir enganches de hierbas, en el extremo superior rosca y tuerca de forja cuadrada.


Con el arado viajaba siempre el yugo de madera que tiene atravesando la pieza principal otros palos verticales llamados costillas y en el centro un taladro para sujetar a él el barzón, pieza que colgaba del yugo sujeta con cuerda de esparto o correa de cuero en el que se introducía el timón y se atravesaba la clavija por las perforaciones que tenía aquel, evitando que se separara del yugo.

Utensilios complementarios eran la tralla, para animar a los animales, una vara con un trozo de cuero en el extremo que producía un sonido particular al sacudirla, también era empleada para dominar otros "animales", el contazo y la vara enrejada, herramienta de hierro sujeta a una vara fuerte con punta aguzada a modo de cuchillo que utilizaba el arador para desembozar el arado, eliminar la pajas o hierbas que se empotran en el arado e impiden que siga cortando el terreno. También se afilaba el otro extremo para picar a las caballerías. Montar bien la reja y las piezas de un arado se llamaba empatar.

Una herramienta manual que llevaban casi todos los agricultores meticulosos en las alforjas era la azuela, con boca de labra por un lado y martillo por el otro, con ella se podía desmontar, montar o incluso reparar un arado aprovechando alguna rama de encina sin volver para casa antes de la hora.

Fotos particulares. Léxico cotejado con los vecinos que emplearon el arado.

TRESIDDER, Jack. Los símbolos y sus significados. Ed. Blume. Barcelona 2008.

GARCÍA MARMIERCA, Victoria. El léxico en la Bóveda de Toro(Zamora). Ayuntamiento de la Bóveda de Toro. Zamora 2013.
 

lunes, 4 de mayo de 2015

LOS PALOMARES, CONSTRUCCIONES DE GANADERÍA POPULAR.


 Dehesa de Valdemimbre (Sanzoles).
 
 
LOS PALOMARES.

En el paisaje de Sanzoles, como en muchos pueblos de castilla, destacaban entre otras construcciones los palomares.

La cría de palomas es un aprovechamiento ganadero que se inicia en la antigüedad en Grecia y Egipto existiendo multitud de ejemplos de su consumo. Además de recurso alimenticio apreciable con los pichones, aportaba prestigio social a los vecinos que los mantenían. En la Edad Media existe el “derecho de palomar”, reservado solo a algunos.  La paloma  forma parte de la literatura, iconografía, religión, música y tradición oral entre otras muestras de la cultura.
Villafáfila (Zamora).
 

Calzadilla de Mendigos (Salamanca).
 

Se criaban preferentemente en el campo, en las eras, separadas de las casas. Se elegía una zona despejada de árboles porque en ellos se podían apostar los gavilanes búhos u otras aves de rapiña. Debían disponer de agua en la proximidad de fuentes charcas o regatos  pues estos edificios no tenían este suministro, alrededor de la casa con un cercado si era posible para echarles de comer sin que liebres o conejos se lo arrebataran.

 Palomar particular. Valdemimbre.

 Cubierta con entrada y apoyo.

 Muro con columbarios encalados.

 
 Exterior con remates.
 
En la zona de las Lagunas de Villafáfila son característicos los de trazado redondo,  evitando las esquinas para facilitar su limpieza y dificultar la ascensión por las paredes de las alimañas, o los de cuatro aguas con varios planos de tejado con muros de gran altura. A cuatro aguas también se construían en el Campo Charro de Salamanca.  Las sabandijas dañaban mucho los palomares. Culebras, lagartos, ratones, comadrejas, garduños, gatos y otros semejantes. Para evitarlos en el interior se recurría a dobles alturas y nidales elevados del suelo. Por fuera para atraer las palomas destacaba  el edificio en el paisaje, incluyendo elementos singulares llamativos de piedra  o cerámica, elaborado con fragmentos de teja árabe sobre las esquinas para facilitar el reconocimiento del palomar a las aves desde la lejanía. Encalados por dentro para desinfectar y aportarle luz suficiente con las entradas imprescindibles. En estos edificios las palomas se sienten seguras, es un animal muy temeroso. Los huecos para los nidos, hornillas o columbarios, han de ser grandes para que entren las parejas y los pollos.  Se dispondrá de escalera de madera para subir hasta ellos. Las palomas crían preferentemente en los altos porque allí están más seguras.  En raras ocasiones repiten el nidal cada año.
 Interior palomar de la dehesa de Valdemimbre (Sanzoles).

 Trampillas.
 
 Puerta peatonal de entrada.
 
 

Los  muros se levantaban con zócalo de piedra, tapial o adobe, rebozados de barro al interior y exterior. Más modernos o con reparaciones los de ladrillo y revocos de cemento. Las cubiertas de viguería de madera del lugar, chopo, álamo o negrillo, carrizo o ramaje y teja curva árabe. Modernamente tejas mixtas o chapas.

El palomar tendrá al interior vigas atravesadas para asentarse a la sombra cuando hace calor.

Las ventanas sobre el faldón del tejado orientado al sur o al este, con puerta que se pueda cerrar con cuerdas desde el suelo en el invierno, denominadas Lumbreras o entraderos.

Los excrementos, con nombre propio por sus apreciadas propiedades, la palomina, eran empleados preferentemente en huertos. La limpieza de los palomares debería hacerse una vez al mes, al menos tres veces al año. De ella depende la sanidad de las palomas, en especial la prevención contra el piojo.  La palomina se retiraba o extraía a menudo  para evitar la proliferación de enfermedades.

Por su facilidad de acceso se incluyen algunas fotografías de tres palomares de Sanzoles ya sin uso o incluso semiderruidos.

 
 Palomar en Sanzoles.
 
 Detalle remates de esquinas.
 
 Cubierta al sur, sin aves.


Bajo la entrada por la cubierta se han dispuesto  elementos de apoyo para facilitar a acomodación a la luz, un palo o una viga, antes de pasar al nido.

Ambos con muros de tapial, en el más antiguo los nidales están  vaciados en la propia tapia, contrapeados para evitar debilitar en exceso la pared. En el más moderno se ha optado por realizarlos con rasillas y yeso componiendo un enrejado aumentando considerablemente el número de columbarios.

 En la torre de la iglesia se reúnen y duermen multitud de palomas que ensucian el entorno y deterioran las cubiertas.

 Villafáfila (Zamora).
 
Bibliografía:

ALONSO DE HERRERA, Gabriel. Agricultura General.  Madrid 1513 (primer tratado de agricultura en castellano).

 

F. Vindel, "Gabriel Alonso de Herrera y su Libro de Agricultura" en: Artículos bibliológicos, Madrid, 1941.

SOUTO SILVA, Mercedes. Palomares en el sur de Aragón. Las tierras de Jiloca. Centro de Estudios del Jiloca. Teruel .

YANES GARCÍA, J.E.: Palomares tradicionales en tierras de Zamora. Diputación de Zamora, Zamora, 1997.
Fotos del autor.