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jueves, 16 de enero de 2014

FORJA TRADICIONAL




FORJA EN SANZOLES.

La forja fue uno de los oficios más importantes  y requeridos en el trabajo rutinario popular. La  necesidad de elementos realizados con hierro, rejas, picos, punteros, otras herramientas manuales, hasta utensilios de cocina, ejecutados con  interés y dedicación dejando muestras que deberíamos conservar como buenos ejemplos de nuestra cultura.
Un elemento fabricado por los herreros locales, que sirve para aportar seguridad y mejora el aspecto de los austeros muros son las rejas de correcta factura que podemos ver en estas calles.
 
La reja que  más destaca en la localidad es la existente en la gran casa ubicada en la calle de la Presa,  junto a la iglesia. Se trata de dos piezas iguales robustas y de gran porte, realizadas con gruesos perfiles y diseño inspirado en los bordados tradicionales populares, flores, tallos y zarcillos que se despliegan ondulantes de abajo a arriba rematando en un ramillete a modo de copete. Aunque de ejecución tosca y rústica es singular y original como pocas.




Muestras abundantes del "saber hacer" y la creatividad de aquellos herreros.

El balcón que llama la atención entre todos es el situado en la plaza. Elaborado y hermoso, recordando las formas góticas parece hacer referencia a una vivienda en su contrucción relacionada con la iglesia.

Más común, la reja que más se repite en nuestras calles es sencilla, compuesta por cuadradillo, colocado en posición oblicua, con barra central y pasantes, acabada  en pletinas y remachado, con remate superior realizado con eses y dos ces opuestas que soportan una lanza. De figuras con extremos aplanadas configurando bolas, curvas gráciles sencillas pero con un efecto plástico apreciable. Remachadas y trabajadas al rojo, a la calda, sin soldadura, demuestran sobre sus superficies cada golpe en su color natural.

Son más empleados aún los barrotes de sección circular, tanto en las barras verticales como en las horizontales  perforadas que arman la defensa, rematadas en la parte superior en muchas ocasiones con arco rebajado y en la inferior con pequeño antepecho cerrado con eses, ces, moños y borlas que sirven de defensa contra el escaldo y apoyo de maceteros y flores durante el verano.






Balcones con barrotes más modernos, empleando macollas y anillos, con zócalo también decorado en diseños rizados y llenos de hierro, otros con referencias modernistas.
Algunos más sencillos y originales.


Rejas más elaboradas y ostentosas que superan la función protectora.
También encontramos buenos ejempos de este legendario oficio en pequeñas rejillas de puertas, ganchos, bocallaves, tiradores, herramientas...

Sobre recercados de piedra destacan las rejas escasas pero finamente decoradas.





Reja conservada en perfecto estado bien proporcionada y armoniosa con las pequeñas borlas en la barra inferior que además de embellecerla dificulta su escalado, sistema muy utilizado en el pueblo.

Llamador , bocallave, tirador y clavos de gran factura, uno de los mejores ejemplos de la buena herrería que ha existido en el pueblo.

Un clavo muy empleado en las puertas de estilo castellano de la localidad es el que vemos en este cuidado ejemplo. Clavo con placa rómbica que refuerza las hojas tanto visual como mecánicamente al apoyarse sobre una superficie mayor de la tabla protegiendo el paso del clavo y un posible punto de entrada de agua y pudrición. También le aporta un aspecto de mayor robustez y defensa. Estos clavos de punta de diamante atraviesan la tabla, el travesaño y están remachados por la cara interio, forjados a cuatro caras.



Son solo una pequeña muestra de los trabajos elaborados para la arquitectura tradicional de este pueblo que se difunde por la comarca.    Hay muchos más elementos de buena forja.

Campanario con veleta en forja. Fechado en la fundición de la campana en 1913, ha cumplido 100 años. Corresponde a la Dehesa de Valdemimbre.

Gachos empleados para sacar las erradas del fondo de los muchos pozos que se utilizaban en el pueblo, las llaves y cerraduras de grandes dimensiones siguen funcionando.

Una mecal, gradilla o molde empleado para fabricar adobes o ladrillos de forja, las más tradicionales eran de madera.
Muchos de estos trabajos son difícilmente repetibles. La huella de cada martillazo de los herreros que modelaban el acero en un rojo cereza, hasta los años 60 se conocían tres herrerías en Sanzoles.

Para apreciar la calidad de estos y otros ejemplos es recomendable observarlos con detenimiento y al natural.   

Saludos.

NOTA: No se identifica la ubicación de estos ejemplos intencionadamente, los forasteros pueden apreciarlo y los locales deberían descubrirlos. Ánimo.