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martes, 8 de marzo de 2016

LOS REVOCOS DECORADOS Y ESGRAFIADOS


LAS FACHADAS. ROSTRO DE LOS EDIFICIOS.

 Rua de los Notarios. Zamora.

En las visitas a  las ciudades de Castilla y León y otras muchas de la Península nos encontramos con edificios revocados con decoración trazada en bajo relieve de gran valor decorativo. Muros levantados con materiales no aptos para ser vistos como el tapial, los adobes, las mamposterías o combinaciones diversas de ellos, producto de múltiples obras de reparación, reforma o ampliación, terminan revocados con morteros de cal, y su lento fraguado permite la ejecución de trabajos gráficos que personalizan los muros y enriquecen las calles de los cascos urbanos de las ciudades o municipios. No sólo los edificios de piedra o ladrillo rústico son hermosos y dignos de admiración, éstos otros compiten en belleza, complementan y colaboran en la configuración de los cascos históricos.

Si alguno está interesado en conocer cómo se realizan estos revocos decorativos y esgrafiados dejo un enlace en el que podéis descargar un trabajo reciente sobre estos revestimientos en la ciudad de Salamanca.

Espero que a los curiosos de la construcción les guste.



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Los revocos decorados y esgrafiados: el caso de la ciudad de Salamanca

Título:Los revocos decorados y esgrafiados: el caso de la ciudad de Salamanca
Autor:Puga Oribe, Luis
Resumen: [ES]El trabajo estudia la utilización de los tradicionales revestimientos de mortero en la decoración exterior de las edificaciones de la ciudad de Salamanca. Analiza los materiales, técnicas y motivos y los compara con los desarrollados en otras regiones españolas. Examinando diversas fuentes gráficas, planos y fotografías realiza un breve inventario de los revocos más representativos.
[EN]The paper studies the use of the traditional mortar coverings on the outside decorating of some buildings in the city of Salamanca (Spain). It analyzes the materials, the techniques and he patterns and compares them with those developed in other Spanish regions. By examining several graphical sources, plans and photographs it makes a brief inventory of the most representative ones.
Descripción:Trabajo de Fin de Máster en Estudios avanzados en historia del arte. Curso
URI:http://hdl.handle.net/10366/125842
Fecha:2013-06

lunes, 4 de mayo de 2015

LOS PALOMARES, CONSTRUCCIONES DE GANADERÍA POPULAR.


 Dehesa de Valdemimbre (Sanzoles).
 
 
LOS PALOMARES.

En el paisaje de Sanzoles, como en muchos pueblos de castilla, destacaban entre otras construcciones los palomares.

La cría de palomas es un aprovechamiento ganadero que se inicia en la antigüedad en Grecia y Egipto existiendo multitud de ejemplos de su consumo. Además de recurso alimenticio apreciable con los pichones, aportaba prestigio social a los vecinos que los mantenían. En la Edad Media existe el “derecho de palomar”, reservado solo a algunos.  La paloma  forma parte de la literatura, iconografía, religión, música y tradición oral entre otras muestras de la cultura.
Villafáfila (Zamora).
 

Calzadilla de Mendigos (Salamanca).
 

Se criaban preferentemente en el campo, en las eras, separadas de las casas. Se elegía una zona despejada de árboles porque en ellos se podían apostar los gavilanes búhos u otras aves de rapiña. Debían disponer de agua en la proximidad de fuentes charcas o regatos  pues estos edificios no tenían este suministro, alrededor de la casa con un cercado si era posible para echarles de comer sin que liebres o conejos se lo arrebataran.

 Palomar particular. Valdemimbre.

 Cubierta con entrada y apoyo.

 Muro con columbarios encalados.

 
 Exterior con remates.
 
En la zona de las Lagunas de Villafáfila son característicos los de trazado redondo,  evitando las esquinas para facilitar su limpieza y dificultar la ascensión por las paredes de las alimañas, o los de cuatro aguas con varios planos de tejado con muros de gran altura. A cuatro aguas también se construían en el Campo Charro de Salamanca.  Las sabandijas dañaban mucho los palomares. Culebras, lagartos, ratones, comadrejas, garduños, gatos y otros semejantes. Para evitarlos en el interior se recurría a dobles alturas y nidales elevados del suelo. Por fuera para atraer las palomas destacaba  el edificio en el paisaje, incluyendo elementos singulares llamativos de piedra  o cerámica, elaborado con fragmentos de teja árabe sobre las esquinas para facilitar el reconocimiento del palomar a las aves desde la lejanía. Encalados por dentro para desinfectar y aportarle luz suficiente con las entradas imprescindibles. En estos edificios las palomas se sienten seguras, es un animal muy temeroso. Los huecos para los nidos, hornillas o columbarios, han de ser grandes para que entren las parejas y los pollos.  Se dispondrá de escalera de madera para subir hasta ellos. Las palomas crían preferentemente en los altos porque allí están más seguras.  En raras ocasiones repiten el nidal cada año.
 Interior palomar de la dehesa de Valdemimbre (Sanzoles).

 Trampillas.
 
 Puerta peatonal de entrada.
 
 

Los  muros se levantaban con zócalo de piedra, tapial o adobe, rebozados de barro al interior y exterior. Más modernos o con reparaciones los de ladrillo y revocos de cemento. Las cubiertas de viguería de madera del lugar, chopo, álamo o negrillo, carrizo o ramaje y teja curva árabe. Modernamente tejas mixtas o chapas.

El palomar tendrá al interior vigas atravesadas para asentarse a la sombra cuando hace calor.

Las ventanas sobre el faldón del tejado orientado al sur o al este, con puerta que se pueda cerrar con cuerdas desde el suelo en el invierno, denominadas Lumbreras o entraderos.

Los excrementos, con nombre propio por sus apreciadas propiedades, la palomina, eran empleados preferentemente en huertos. La limpieza de los palomares debería hacerse una vez al mes, al menos tres veces al año. De ella depende la sanidad de las palomas, en especial la prevención contra el piojo.  La palomina se retiraba o extraía a menudo  para evitar la proliferación de enfermedades.

Por su facilidad de acceso se incluyen algunas fotografías de tres palomares de Sanzoles ya sin uso o incluso semiderruidos.

 
 Palomar en Sanzoles.
 
 Detalle remates de esquinas.
 
 Cubierta al sur, sin aves.


Bajo la entrada por la cubierta se han dispuesto  elementos de apoyo para facilitar a acomodación a la luz, un palo o una viga, antes de pasar al nido.

Ambos con muros de tapial, en el más antiguo los nidales están  vaciados en la propia tapia, contrapeados para evitar debilitar en exceso la pared. En el más moderno se ha optado por realizarlos con rasillas y yeso componiendo un enrejado aumentando considerablemente el número de columbarios.

 En la torre de la iglesia se reúnen y duermen multitud de palomas que ensucian el entorno y deterioran las cubiertas.

 Villafáfila (Zamora).
 
Bibliografía:

ALONSO DE HERRERA, Gabriel. Agricultura General.  Madrid 1513 (primer tratado de agricultura en castellano).

 

F. Vindel, "Gabriel Alonso de Herrera y su Libro de Agricultura" en: Artículos bibliológicos, Madrid, 1941.

SOUTO SILVA, Mercedes. Palomares en el sur de Aragón. Las tierras de Jiloca. Centro de Estudios del Jiloca. Teruel .

YANES GARCÍA, J.E.: Palomares tradicionales en tierras de Zamora. Diputación de Zamora, Zamora, 1997.
Fotos del autor.

martes, 1 de julio de 2014

EL BARRO, TAPIAL Y ADOBE. OTRA FORMA DE CONSTRUIR.


BARRO, TAPIAL Y ADOBE, OTRA FORMA DE CONSTRUIR.
En el paisaje de muchos pueblos de Castilla todavía hoy podemos descubrir las paredes de tierra que se levantan delimitando corrales, lagares, palomares, pajares, casas y otras edificaciones.
Este material es empleado de tres modos distintos en esta zona y en particular en Sanzoles.
Los tapiales, paramentos de tierra amasada con tierra, arcilla y arena, incluso cantos rodados,  convenientemente compactada en el interior de un encofrado de madera.
Con unas dimensiones aproximadas 2,50m de largo y 80cm de altura, las puertas (denominadas así por su forma y aspecto) los costales, en número de tres por cada puerta (situados a los costados del muro), las agujas, piezas que atraviesan el muro arriostrando una puerta con la otra manteniendo el grueso establecido, con diferentes tamaños ojales o muescas para poder variar el espesor de la pared, en función de su destino, estrechándola a medida que subimos de altura o planta. Se denominaban así probablemente por su efecto de coser los tableros al muro y su forma al exterior de cabeza de aguja metálica. Por último el tórtolo o torniquete, situado en la parte alta de los costales, cuerda trenzada en forma de lazo que une las dos cabezas de los costales y se aprieta mediante una pieza de madera que retorcida en el centro aproxima  las puertas lo necesario por mediación de los costales,  para que permanezcan verticales y equidistantes. El elemento de madera del torniquete se atraviesa y se sujeta a los lados para evitar que se afloje.  Las tres agujas inferiores sirven para el apoyo de las puertas y aseguran los costales.
En la parte superior se colocan otras tres que hacen de separadores para evitar que el encofrado se cierren hasta que esté lleno y seco, y servirán para el apoyo de las puertas en el siguiente nivel.  Cada tapial se coloca contrapeado matando la junta de los dos inferiores, configurando grandes bloques de barro trabados. Las esquinas casi siempre son de piedra, ladrillo o adobes, en raras ocasiones de tapial, por la difucultad que entrañan.


El arranque del muro se debe hacer sobre un zócalo de piedra. Además de una pequeña caja en el terreno para empotrar y asegurar algunas piedras jarreñas, se levanta, con el espesor del futuro muro de barro, un zócalo de 50 a 80cm de piedra en mampuestos bien trabada y acuñada con querencia hacia el interior de la edificación. Sobre este murete se coloca los primeros encofrados.
El barro muy amasado con agua hasta conseguir una consistencia uniforme y dócil, se vierte en tongadas de entre 15 y 30cm bien extendido, evitando cualquier defecto de relleno, además se compacta con el pisón para conseguir una masa homogénea y de aspecto uniforme, lo que le confiere resistencia y mayor durabilidad. Los pisones eran con forma afilada o de cuña, para hacer penetrar el barro en las zonas inferiores, y cilíndricos o troncocónicos para compactar una capa regular, todos con un mango de 120 a 150cm que permite levantarlo y dejarlo caer con precisión al operario desde la posición erguida.

Amayuelas de Abajo. Palencia. Encofrado actual para el tapial.

Cuando el encofrado se elimina a los pocos días, se sacan las agujas inferiores para poderlas reutilizar en la siguiente tramada. Las colocadas de separadores en la parte supuerior ahora serán las inferiores de nuevo nivel. Los huecos producidos se emplean para apoyar los andamios de palos sobre los que trabajan los operarios y finalmente, antes de aplicar el acabado de la pared, se tapan. 


Tapia en Sanzoles.

El acabado superior de todo tapial siempre tiene que ser impermeable, garantizando que el agua de lluvia no pueda alcanzar la tapia terminada, la reblandezca y desmorone.
En el paramento, además de revestido de barro, también se empleaba en mortero de cal y arena, em ambos casos, cuando existen oquedades fuertes se colocan tejones, fragmentos de teja o incluso ladrillo para reducir el espesor del mortero o barro que si supera los dos centímetros se resquebraja y despega del soporte al poco tiempo.


Pared de lagar con zócalo de mampuesto, esquinas bajas de sillería y altas de ladrillo y muro de tapial.
En Sanzoles, y otras localidades próximas se remataban las edificaciones con una cubierta volada sobre las paredes, y en las tapias con la albarda. De ésta procede el término utilizado muy comúnmente hoy de albardilla. La albarda se realizaba, en zona de viñas, con varas de vides que duplicaban el ancho de la pared (si la pared era de 40cm, las varas de 80cm) volando hacia ambos lados. Sobre estas vides ligeramente curvadas hacia abajo se formaba un lomo de perro o remate curvado con barro fuerte y piedra que impedía que la albarda se moviera.


Quedan todavía algunas calles en las que todas sus paredes son de barro presentando una riqueza de texturas que integra los edificios con el color terroso, esta tapia ha perdido su albarda y se deshace.
Ésta permitía que el agua de lluvia escurriera por las varas hacia el exterior y cayera al suelo lejos del muro, manteniendo la pared lo más seca posible. La zona baja, más salpicada resistía gracias a su construcción de piedra.
La albarda también la he visto construida con ramas de encina, al tratarse de leña, los inviernos pudrían las varas y con pequeños roces o por las inclemencias las albardas se demolían. Los varizos de encina son más longevos.  Era necesario recomponerlas en la primavera, de lo contrario empezaba a deshacerse el tapial.  La teja, configurando un tejadillo, generalmente a dos aguas también evita el deterioro, por los mismos motivos requere reparación, en la foto vemos una zona en buen estado que cumple su función y otra deteriorada que ha dejado de resguardar el muro.    Algunas tapias se dejaban con la huella del encofrado vista pero la mayoría se revestían con un enlucido de barro al tapar los huecos de las agujas, denominado trullado, embadurnado de barro con paja aplicado con paleta para conferir una textura uniforme de color y textura, muy agradable a la vista que revestía incluso el zócalo de mampuestos unificando el conjunto.
Pared de un pie de espesor de adobes revocada.
En las construcciones más cuidadas el tapial se marcaba con berdugadas de ladrillo, hiladas de uno a tres ladrillos.


 Los adobes, piezas prismáticas a modo de ladrillos de tierra cruda a los que se añadía paja trillada para darle mayor resistencia. Se realizaban con un molde de pequeño tamaño denominado gradilla o mecal. En Sanzoles el  término más empleado era gradilla. En casi todas las casas, en los desvanes existía un molde para realizar adobes. A pesar del interés de algunos estudiosos por unificar su tamaño, podemos ver diferentes formatos. Si el tamaño del adobe es mayor se aguanta más a levantar las paredes pero su peso es muy superior y un adobe debe ser manipulado con una sola mano para dejar la otra libre para extender el barro.

Gradilla de forja para dos adobes , la mayor parte de ellas eran de madera.

Si es muy pequeño es más débil, en la manipulación desde la recogida seco en la era, hasta su colocación recibe multitud de golpes y puede romperse. Se recogía barro de un terreno arcilloso o del “barrero” que existía en casi todos los pueblos, también en Sanzoles. Se amasaba bien y mucho el barro para conseguir una pasta uniforme en su conjunto, se vertía en la era sobre la gradilla, se apretaba a mano llenando bien el molde, se enrasaba y se retiraba, untado con arena para evitar que el barro se pegue.  La elaboración de adobes era un trabajo muy común que requería mucha mano de obra todos los años.

Pared de adobes y apoyo de viga de carga con su remate de cubierta en ladrillo.
Los adobes se empleaban preferentemente para completar los tapiales, recrecidos de paredes, reformas y reparaciones, estos trabajos siempre eran necesarios para el mantenimiento y la adaptación a las necesidades del campo. Incluso se construían cochiqueras de tapial. El cemento no se empezó a utilizar en esta comarca hasta bien entrados los años 50.
Los adobes se asentaban con barro y se repellaban con el mismo material unificando el acabado y aspecto con los tapiales.  Sobre estos revestimientos se aplicaba también encalados. El encalado añadía una mayor protección contra el agua a los muros. Las paredes de gran altura no estaban suficientemente protegidas con los aleros o las albardas y en las zonas bajas se mojaban y reblandecían desmoronándose. En las reparaciones era muy común, además de tapar con barro los desconchones o descarnados, encalar la pared para impermeabilizarla. Este trabajo también requería mantenimiento.
Haciendo adobes en Amayuelas. Palencia.
He visto hacer adobes pero nunca pude ver levantar un tapial en Sanzoles.  Se trata de una técnica de construcción milenaria, existe tapial y adobes desde los países más alejados de África hasta los situados al norte de Europa.
Ilustración antigua de la India donde vemos los útiles y el sistema semejante al actual.
Material disponible, de distintas características pero accesible y reutilizable. Muy ecológico. La energía necesaria para su manipulación y puesta en obra es la que aporta la mano del hombre. Las paredes de barro acumulan el calor durante los días cálidos del verano y lo desprenden con la frescura de la noche actuando de regulador de temperatura de forma efectiva. En invierno aporta calor a las casas habitadas en los días más crudos.
Los revocos de barro.  Protegen los muros de tapial o adobe, le dan uniformidad en textura y color.

Pared de tapial, revocada de barro en buen estado gracias al alero.

Junto con la piedra arenisca, ya tratada, el barro con sus variantes, supone el material más empleado en la construcción popular y en particular en Sanzoles, su comarca y otras limítrofes como la Tierra de Campos y gran parte de Castilla y León. 

Pared de tapial revestida de barro reparada recientemente con mortero de cemento.

 Aporto unas muestras que se mantienen a pesar de su abandono. Hasta hace pocos años algunos ancianos reparaban puntualmente sus casas haciendo un poco de barro.  Sin mantenimiento sorprende como aguantan el paso de los años. Muchos muros son centenarios pero mientras se mantengan a plomo y cubiertos perdurarán más que nosotros.

Esquina redondeada para proteger el muro facilitando las maniobras en calles estrechas.

Cuando tras un invierno húmedo vemos alguna pared inclinarse por haberse reblandecido su base podemos predecir que son pocos ya los que le quedan para volver a ser tierra. Por cierto estos escombros en un pueblo no requieren “gestión de residuos”, dicen los viejos que esta tierra que ha permanecido infértil muchos años es la mejor para  añadir  a los huertos.
El interior de las viviendas también se revocaba con barro y se encalaba de suelo a techo. Vemos el interior de una vivienda derribada y las paredes revestidas.

Los pocos muros que permanecen en pié le aportan el color de siempre estos pueblos, integrándo las edificaciones con la tierra, suavizando las aristas, redondeando los volúmenes que envuelve, colaborando con el paisaje.

Para no hacer más extensa la entrada, a los interesados les recomiendo la lectura de " ARTE DE ALBAÑILERÍA" O INSTRUCCIONES PARA LOS JÓVENES QUE SE DEDIQUE A ÉL" de Juan de Villanueva.  Con láminas muy ilustrativas.
Fotos propias y de Amayuelas.

lunes, 12 de agosto de 2013

EL NEOCLASICISMO EN LA IGLESIA DE SANZOLES.




La iglesia de Sanzoles es Neoclásica.

El Neoclasicismo ha sido un estilo arquitectónico poco estimado y comprendido. Evidencia la seducción del hombre por el pasado, supuso revivir las formas clásicas, un  retorno a las joyas de la antigüedad después del barroco recargado.
En el siglo XVIII se dan grandes transformaciones, es denominada la “edad de la razón”, el amor al hombre, la solidaridad, el respeto y la confianza (valores opuestos al barroco). Se desarrolla la Ilustración, la revisión de la experiencia para la concepción de una nueva sociedad con la necesaria revolución política. Se produce en primer lugar en Inglaterra, de allí pasó a Francia y  de ésta llega a España. Se habla de la época clásica y se toman de ella los valores de belleza y utilidad. Los descubrimientos arqueológicos de Herculano en 1738 y Pompeya en 1748 entre otros, permiten apreciar las bondades de aquella cultura frente a la actual. Tratados como el de Vitruvio colaboran profundamente en retomar aquellas formas y proporciones que permitieron levantar los grandes y majestuosos edificios clásicos.
También supone este estilo una actitud frente al barroco y sus abusos decorativos.
El papado combate el protestantismo desde que en 1517 Martín Lutero criticó la ostentación de la Iglesia y el Concilio de Trento provoca el cambio que potencia el culto y la proliferación de imágenes.
Con el Neoclasicismo la clase media ilustrada tiene nuevas pautas morales. Defienden la disciplina, el valor de la norma y la austeridad del arte antiguo. Así los acontecimientos y la nueva forma de pensar forman parte del movimiento artístico.
Es el  último estilo universal, con su decadencia a finales del siglo XIX es Napoleón quien da paso al Romanticismo.
Se trata de una arquitectura que pretende ser lógica, los órdenes, los elementos constructivos, la supresión de ornato y la funcionalidad. Se impone el gusto desde la Academia de Bellas Artes de San Fernando, fundada en 1752 a raíz de la remodelación del Palacio Real de Madrid. La rivalidad entre nobles y la ostentación en sus edificios había sido la dominante, con derroches que obligaban a aumentar las recaudaciones y  provocaban en las clases humildes grandes penurias.
Se dejan de levantar suntuosos y abigarrados palacios para iniciar programas de edificios públicos, hospitales, orfanatos, canales, puentes…, grandes construcciones necesarias para la sociedad que sale de momentos de profunda crisis.


¿Todo este preámbulo para qué? Para intentar situarnos en el escenario en el que se levantó la iglesia de Sanzoles. Un pueblo que necesitaba un templo de mayores dimensiones, sólido,  sin alardes decorativos de tiempos pasados utilizando sencillos relieves y remates acompañados de ligeras molduras funcionales.  Orden u proporción inspiradas en el clasicismo por solidez y estabilidad, toda ella de piedra arenisca local y de una sola traza.

                                        

Fotos del autor.  

miércoles, 15 de mayo de 2013

LA PIEDRA ARENISCA DE SANZOLES.


Piedra arenisca de Sanzoles.

Es el material más noble de los empleados en la construcción  local. Son muchos los edificios existentes en Sanzoles del Vino realizados con esta piedra.
Los más singulares por su tamaño son el ayuntamiento y la iglesia parroquial de San Zoilo.
Ambos realizados en piedra en su mayor parte.
Sabemos que en el pago de El Culo del Mundo se ubicaban las canteras de donde se extrajeron piedras areniscas (de diferentes tipos) para levantar “Ocelo Duri”, origen de Zamora y asentamiento romano en Madridanos y Villalazán o las Contiendas,  según la revista Argutorio de la Asociación Cultural Monte Irago.
También se ubicaba el “Oppidum” Vacceo  antes de la llegada de los romanos en el Teso del Viso, según José Luis Vicente Gonzalez.
El pago denominado de las Canteras está situado cerca del Caserío de Aldeanueva.

 Bancos de extracción.

Pero la sillería utilizada en las abundantes construcciones levantadas en Sanzoles procede del  cerro de Las Llaves, al noroeste del municipio.


Como roca arenisca, es de origen sedimentario, fruto del asiento de arenas en la proximidad de antiguos terrenos fluviales.
Compuestas por cuarzo, feldespatos y filosilicatos en distintas proporciones. El cuarzo del 55 al 82%, el filosilicato  del 10 al 24% y los feldespatos del 1,5 al 15% algunos otros componentes en cantidades inferiores a éste.  La porosidad alta de 25 al 35% provoca en ocasiones que las areniscas con mucha arcilla absorban  humedad en exceso, se reblandezcan y se desmoronen. Por este motivo, todavía hoy, en Villamayor (Salamanca), piedra de composición más homogénea y estable, se sigue recomendando el oreo de la piedra extraída antes de su colocación para descartar las más endebles.
Es de tonalidad variable, desde arenosa pálida hasta rojiza terrosa cuando contiene mayores óxidos metálicos y arcillas.

La maestría de los canteros se aprecia en el abundante número de piezas talladas que podemos ver en los edificios tanto de viviendas como de uso auxiliar o agrario. Bodegas, cuadras o pajares presentan ventanas y esquinas excelentemente  talladas.
La facilidad de talla en fresco y la abundancia de este material en el entorno permitió a los maestros de obras y canteros aplicar la sillería en la solución de abundantes problemas constructivos.


 Calle de la Mañana.
Por La calle de la Mañana se adentraban los carros con la carga. La importante torre sirve de referencia. En la dirección contraria, el Camino de Moraleja y el pino (destacando en la silueta del monte) en la lejanía, era el destino de los carreteros.


Las canteras que sirvieron, según cuentan los viejos del lugar, para acarrear con bueyes desde ellas la piedra de mayor calidad, estaban situadas en el cerro denominado teso de las Llaves, en los límites del término lindando con Moraleja del Vino. Realizando una visita reciente, gran parte de los barrancos creados en la extracción han sido enterrados y encontramos restos de piezas de cantería abandondanas y abundantes escombros propios de esta labor minera.
Cortes verticales apiconados que configuran paredes mostrando el avance del tajo. Piezas prismáticas que mediante la el uso de palancas, la realización de rozas y mediante cuñas de acero se separaban del macizo rocoso y se fraccionaban. La pieza prismática abandonada y fotografiada nos permite imaginar por su tamaño el enorme esfuerzo que suponía la extracción, carga y transporte de éstas antes de verlas colocadas en su dintel, esquina o cornisa.

Sirvan estas líneas para entender el esfuerzo y la riqueza que representa el empleo de este material y el valor que tienen las construcciones ejecutadas con esta piedra que en ocasiones se  tapan, desprecian, maltratan o derriban.
  
Corte de cantera. Las Llaves.

 Cantera en el pago "Las canteras"
En este pago se extraía la piedra empleada para los zócalos, arenisca tosca poco porosa de difícil labra, está situada al este en el límite con el término de Toro junto al camino del mismo nombre.



Canteras de Villamayor (Salamanca).

Saludos.






lunes, 29 de abril de 2013

BODEGAS DE SANZOLES CAPITULO 1º


BODEGAS DE SANZOLES.


Las bodegas más tradicionales en la Tierra del Vino, y en particular en Sanzoles son la que se ubican en las afueras del pueblo, agrupadas en barrios y excavadas en lomas orientadas preferentemente al norte, evitando el sol y el calor.
Al exterior se manifiestan con una portada,  en la que destaca la puerta de acceso, y delante de ella una zona despejada que permitía la carga y descarga.
Frente a esta portada, y sobre el lomo de tierra se descubre la zarcera o “cercera” nombre empleado en la localidad.
 
 Sanzoles.


Como construcción tradicional, realizada casi siempre por los maestros de obras locales o los propios lugareños ayudados por canteros, destaca su adaptación al medio y a los materiales disponibles en el entorno.
Así, en localidades próximas vemos portadas de ladrillo o mampostería, pero en Sanzoles, hasta los años ochenta, predominaban las de sillería, en ocasiones alternada con mampuestos, todo de piedra arenisca extraída de las canteras todavía existentes en el cerro situado al norte que denominamos Las Llaves.




La fachada de una bodega tradicional es simétrica, con un umbral, marcado por un peldaño que elevado sobre el terreno exterior impide la entrada de agua de lluvia y asegura la puerta en la quicialera inferior impidiendo su apalancado.
A ambos lados dos machones sólidos, preferentemente de mayor anchura que la puerta, muro aplomado que delimita la bodega y contiene los posibles empujes de la zona posterior.
Sobre ellos el dintel, de una sola pieza, son muy escasos los adovelados, esta pieza es la mayor, de gran canto, 40 a 60cm  para soportar el peso superior y unir los dos machones dándole solidez al conjunto.
Sobre este dintel puede existir alguna hilada más de piedra pero generalmente se sitúa la cornisa. Piezas de remate, anchas que vuelan sobre el muro y proteger el conjunto escurriendo el agua de lluvia hasta el suelo sin empapar la pared. Tienen distintas formas pero siempre cumplen su función, mayor anchura y caída o goterón, de gran tamaño, y por tanto peso, para darle solidez y estabilidad al remate.
La piedra de sillería vista al exterior siempre está cepillada  y lisa. Por el contrario, al interior se mantiene el apiconado de la labra visto.
La entrada está delimitada a ambos lados por los árboles, piezas muchas veces monolíticas de gran tamaño, en otras ocasiones en tres piezas con una horizontal travesera que une y traba la puerta con las piezas de piedra contiguas. Estas jambas, a ambos lados de la entrada tienen el plano de la  mocheta, de unos 20cm, perpendicular plano de la fachada. El rebaje o retranqueo, rincón de unos 10cm en el que se apoya la puerta, y la caída, chaflán o abocinado hacia el interior que amplía el hueco permitiendo que la puerta abra más de la escuadra facilitando su escondido para no interrumpir el paso.
La puerta siempre era de madera, de una hoja, con ancho suficiente para el paso de los tinajones de barro o cubetos de madera de 12 cántaros los más comunes, con cerradura a la derecha y apertura a la izquierda preferentemente. Apoyada en la zona inferior con quicio unido a una escuadra de refuerzo realizada en hierro forjado. El canto de la puerta redondeado para facilitar el giro con el mayor ajuste a la jamba. En el suelo una pieza de hierro forjado cuadrada de 5 a 6cm de lado y 1cm de grueso, la quicialera. En la parte superior un cargadero de madera dura y casi siempre de encina, situado inmediatamente detrás del dintel, con una perforación o taladro de 8 a 10cm de diámetro y las mismas dimensiones de profundidad, en el que se introduce  el larguero de la puerta, también cilíndrico que permite el ajuste y  el giro. Sobre este cargadero otro posterior de refuerzo y fábrica de mampostería encima que actúa de lastre para evitar que se desplace o levante.
 Cargadero de puerta.
La hoja estaba construída con dos largueros verticales  y tres traveseros horizontales, el superior, el inferior y uno intermedio, ensamblados con caja y espiga o a media madera, sobre ellos las tablas y contratablas, las primeras encajadas en los largueros, a media madera o con caja y espiga, las contratablas sobre ellas, en relieve a matajunta, permitiendo la dilatación de la madera sin desencajarse, fijada cada una de ellas con dos clavos de foja sobre cada travesero.
La puerta debe tener ventilación, una zona abierta en la zona alta enrejada generalmente en vertical, algunas veces con barrote horizontal, de hierro o de la misma madera con un nuevo travesero. En la zona baja, cuando se emplea para almacenar alimentos se disponía una gatera para controlar los roedores. Estos huecos facilitan la entrada de aire y la regulación de la humedad ambiente del interior de la bodega.
Entrala.
 La Boveda.

Por último la cerradura, de forja, de gran tamaño con llave proporcionada, importante cerrojo pasador que corre hacia la jamba de la puerta y se introduce en el rebaje de la piedra, asegurando el punto de fijación con una pletina vertical de forja que evita que el pasador desgaste la piedra arenisca y adquiera excesiva holgura. La cerradura colocada adosada por la parte interior, con seguro que impide el retroceso del cerrojo sin la introducción de la llave.
Sobre la portada protegiendo la entrada, cuando la bodega está excavada en ladera, se configura un cerro. Tapado el techo con rollizos encina,  álamo o negrillo o piedras colocadas a dos aguas, se rellena con tierra, preferentemente arcillosa que con ligera humedad se expande y hace impermeable. Cuando la parte posterior está al mismo nivel que la puerta se cubre con cubierta, realizada con losas pesadas, en ocasiones de pizarra que protegen y vierten el agua a ambos lados de la bodega hacia las zonas de desagüe.
 El Perdigón.
 Jambrina.



Es la voluntad del autor de esta breve reseña la estima de las bodegas actuales por parte de sus propietarios y  vecinos y el respeto hacia estas construcciones que aun cambiando de uso, deberían permanecer con idéntico aspecto, evitando todas aquellas intervenciones y usos de  materiales modernos, ajenos y estridentes que desfiguran y empobrecen hasta destruir un patrimonio popular y tradicional que demostraba la riqueza y saber hacer en la elaboración de vino.
 ¿Qué dirían nuestros abuelos si vieran lo que estamos haciendo con las bodegas?.